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El Presidente de México es un hombre de hábitos y analogías. Veo con regularidad sus conferencias mañaneras. Su disciplina de mensaje es inmejorable. Repite siempre lo mismo. Durante sus giras recientes a los estados, ha comunicado un mensaje que trata de definir como “una historia de éxito” de su gobierno: la manera como enfrentó la crisis sanitaria y económica. Mientras que muchos de nosotros pensamos analíticamente, el Presidente de México piensa políticamente. Tal vez por eso se genera la frustración generalizada. La tarea de gobernar es tomar decisiones. Lo que el Presidente decide hacer y no hacer nos muestra, en gran medida, su estrategia. La calidad del pensamiento que está detrás de esas decisiones es lo que determina la calidad de la estrategia.
By Javier Treviño5
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El Presidente de México es un hombre de hábitos y analogías. Veo con regularidad sus conferencias mañaneras. Su disciplina de mensaje es inmejorable. Repite siempre lo mismo. Durante sus giras recientes a los estados, ha comunicado un mensaje que trata de definir como “una historia de éxito” de su gobierno: la manera como enfrentó la crisis sanitaria y económica. Mientras que muchos de nosotros pensamos analíticamente, el Presidente de México piensa políticamente. Tal vez por eso se genera la frustración generalizada. La tarea de gobernar es tomar decisiones. Lo que el Presidente decide hacer y no hacer nos muestra, en gran medida, su estrategia. La calidad del pensamiento que está detrás de esas decisiones es lo que determina la calidad de la estrategia.