Al conocer mejor la condición perdida del hombre sin Dios, nos damos cuenta de nuestra necesidad de la gracia del Señor, lo cual debe conducirnos al arrepentimiento y a buscar el perdón de Dios en Cristo . Él ama, perdona y restaura a todo aquel que se arrepiente y deposita su fe en Él, pues nunca rechaza a un corazón contrito y humillado.