Perdonar sí tiene un componente de “egoísmo sano”, porque en gran medida lo haces por ti: para soltar carga emocional, dejar de rumiar, recuperar energía mental. Desde la psicología, esto se relaciona con reducir el estrés crónico y la activación constante del sistema de amenaza (lo que estudia, por ejemplo, la Psicología cognitiva). En ese sentido, perdonar es una forma de autocuidado.
Pero ojo: no todo perdón es sano. Si se convierte en “perdonar todo siempre” sin límites, ya no es egoísmo sano, es autoabandono. Ahí entran conceptos como los límites personales: puedes perdonar internamente y, aun así, decidir no volver a exponerte a quien te dañó.
También conviene diferenciar:
Perdonar no es justificar.
Perdonar no es olvidar.
Perdonar no implica reconciliarse.
Más bien es dejar de cargar con algo que ya pasó.