Dios ha prometido que habitará en medio de su pueblo. Él quiere que nos limpiemos de toda contaminación de carne; que nos apartemos de los malignos. Pero también de toda contaminación de espíritu: como es el orgullo. El Espíritu Santo está con y en nosotros; por eso tenemos que salir de todo pecado; consagrando nuestra vida a Dios. Él nos ayuda y estará con nosotros hasta el fin.