La Santidad se perfecciona en el temor a Dios. La Santidad es la separación de lo que desagrada a Dios: comienza dentro del corazón y del alma; pero luego se manifiesta en la conducta, que son los frutos. Los pecados espirituales del orgullo, la soberbia o la altivez, son del diablo: son más graves que los pecados en la carne. Algunas personas se creen más espirituales, que otras.