Nehemías 2:6-10 (La Palabra)
El rey, a cuyo lado estaba sentada la reina, me preguntó: — ¿Cuánto durará tu viaje y cuándo vas a regresar? Le propuse un plazo que le pareció bien y me dejó partir. Dije, además, al rey: — Si le place a su majestad, ordene que se me den cartas dirigidas a los gobernantes del otro lado del Éufrates para que me dejen franco el paso hasta Judá. Y ordene, asimismo, que se me dé una carta dirigida a Asaf, guardabosques del rey, para que me proporcione madera con destino a la construcción de las puertas de la ciudadela que está junto al Templo, así como de la muralla de la ciudad y de la casa que habitaré.
El rey me lo concedió gracias a la bondad de mi Dios que velaba sobre mí. Me dirigí, pues, a los gobernadores del otro lado del Éufrates y les entregué las cartas del rey que también me había facilitado una escolta de oficiales y gente de a caballo.
Cuando se enteraron de ello Sambalat, el joronita, y su ayudante amonita Tobías, les desagradó sobremanera que alguien viniera a procurar el bien de los israelitas.
PENSAR: Durante cuatro meses de lucha en oración, Nehemías se responsabilizó del pecado de su pueblo, y en oración logró superar toda clase de prejuicios e impedimentos ante su situación personal. Ante la enorme necesidad de liderazgo, y por la situación tan precaria del pueblo de Dios, Nehemías examinó su propia participación en la obra de reconstrucción.
Había desventajas grandes en el puesto de copero del rey, ya que normalmente a todos los hacían eunucos. Pero también había grandes ventajas porque tenía acceso directo a la presencia del rey, y podía presentarle su proyecto directamente.
Nehemías se concentró en las ventajas y no en las desventajas de su posición. Su condición personal no iba a ser un obstáculo para logar su meta, sino todo lo contrario. Gracias a su posición como copero del rey, pudo hablar con el rey en representación de su pueblo, para abogar por las necesidades de reconstrucción.
Nehemías era un hombre de oración. Gracias a la oración logró definir la vocación a la que Dios le llamaba, gracias a la oración logró la reconciliación por el perdón de Dios, gracias a la oración obtuvo la seguridad de estar acompañado y fortalecido por la mano de Dios, que siempre fue benéfica sobre él.
Cuando el rey humano lo interrogó, él oró al Rey del cielo para pedir su bendición. Nehemías tuvo muy claro el tema del origen de la autoridad. Por sobre toda autoridad está Dios, quien le concede a Nehemías los permisos y los recursos para la reconstrucción, por medio de la autoridad humana. Los permisos y los recursos son dos tipos de bendición para la reconstrucción. Para quienes estamos involucrados en la tarea de la reconstrucción, son bendiciones que provienen de la mano de Dios.
ORAR: Señor, ayúdanos a ver claramente las ventajas de nuestra posición para servirte hoy. Amén.
IR: “Yo sé que el Señor tomará la causa del afligido y el derecho de los necesitados”.