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https://3speak.tv/watch?v=yerogarcia/jfaatgxd
>*** Saludos estumados colegas de #Holos&Lotus
Cada mañana, cuando la luz comienza a filtrarse por las rendijas de mis persianas, me reencuentro con una presencia constante: el parque de mi pueblo. Es que está ahí mismo, frente a mi casa.
El parque de mi terruño es un escenario donde todo parece suceder al mismo tiempo y, sin embargo, nada interrumpe la serenidad que transmite. Por las tardes los niños corren y sus risas se mezclan con el canto de los pájaros; los jóvenes intercambian experiencias novicias; los ancianos pasean despacio, como si cada paso fuera una conversación íntima con el tiempo; los bancos guardan secretos de encuentros pasados y futuros, y los árboles, con su sombra generosa, parecen abrazar a quienes buscan refugio del sol.
Para mí, contemplarlo es un acto solemne de gratitud. Me recuerda que la belleza no siempre está en lo lejano o en lo extraordinario, sino en lo cercano, en lo que vemos todos los días y a veces olvidamos valorar. Frente a mi casa tengo un recordatorio constante de que la vida también se compone de pausas, de momentos sencillos que nos reconcilian con nuestros desafueros. Cada rama que se mueve con el viento, cada hoja que cae, cada sonrisa que se dibuja en los rostros de quienes lo habitan, me devuelve la certeza de que la paz volverá para en lo cotidiano.
El parque es también un espejo de la comunidad. Allí se cruzan generaciones, se comparten historias, se construyen memorias colectivas. Es un espacio donde la soledad se disuelve y donde la compañía se encuentra sin necesidad de buscarla. Al mirarlo desde mi ventana, siento que pertenezco a algo más grande que mi propia rutina: pertenezco a la vida que se despliega en ese rincón verde, a la historia que se escribe cada día en sus senderos.
Quizás no todos tengan un parque frente a su casa, pero todos tenemos un lugar que nos regala serenidad. El mío está ahí, esperándome cada mañana, recordándome que la belleza está en lo sencillo y que la calma puede encontrarse en lo más cercano. Hoy quiero compartirlo con ustedes, a través de este breve vídeo, para que lo aprecien y también lo sientan como un refugio, como un recordatorio de que la vida, incluso en su forma más humilde, puede ser profundamente agradable.
Texto original y propio. Video e imagen tomados en mi Galaxi M14
By yerogarciahttps://3speak.tv/watch?v=yerogarcia/jfaatgxd
>*** Saludos estumados colegas de #Holos&Lotus
Cada mañana, cuando la luz comienza a filtrarse por las rendijas de mis persianas, me reencuentro con una presencia constante: el parque de mi pueblo. Es que está ahí mismo, frente a mi casa.
El parque de mi terruño es un escenario donde todo parece suceder al mismo tiempo y, sin embargo, nada interrumpe la serenidad que transmite. Por las tardes los niños corren y sus risas se mezclan con el canto de los pájaros; los jóvenes intercambian experiencias novicias; los ancianos pasean despacio, como si cada paso fuera una conversación íntima con el tiempo; los bancos guardan secretos de encuentros pasados y futuros, y los árboles, con su sombra generosa, parecen abrazar a quienes buscan refugio del sol.
Para mí, contemplarlo es un acto solemne de gratitud. Me recuerda que la belleza no siempre está en lo lejano o en lo extraordinario, sino en lo cercano, en lo que vemos todos los días y a veces olvidamos valorar. Frente a mi casa tengo un recordatorio constante de que la vida también se compone de pausas, de momentos sencillos que nos reconcilian con nuestros desafueros. Cada rama que se mueve con el viento, cada hoja que cae, cada sonrisa que se dibuja en los rostros de quienes lo habitan, me devuelve la certeza de que la paz volverá para en lo cotidiano.
El parque es también un espejo de la comunidad. Allí se cruzan generaciones, se comparten historias, se construyen memorias colectivas. Es un espacio donde la soledad se disuelve y donde la compañía se encuentra sin necesidad de buscarla. Al mirarlo desde mi ventana, siento que pertenezco a algo más grande que mi propia rutina: pertenezco a la vida que se despliega en ese rincón verde, a la historia que se escribe cada día en sus senderos.
Quizás no todos tengan un parque frente a su casa, pero todos tenemos un lugar que nos regala serenidad. El mío está ahí, esperándome cada mañana, recordándome que la belleza está en lo sencillo y que la calma puede encontrarse en lo más cercano. Hoy quiero compartirlo con ustedes, a través de este breve vídeo, para que lo aprecien y también lo sientan como un refugio, como un recordatorio de que la vida, incluso en su forma más humilde, puede ser profundamente agradable.
Texto original y propio. Video e imagen tomados en mi Galaxi M14