¿A quién le pedirías perdón?
Pídete perdón así suene egocéntrico, la valoración de las cosas que haces viene primero de ti, es difícil entender como el poco apego a quién eres y exceso de este a terceros, puede romper creencias transformando al amor en una transacción. (Cuánto más doy, más recibo)
Pídete perdón por crear vidas perfectas a pesar de que la construcción de las situaciones se volvió un choque de dos universos no explorados, la confrontación real es la verdad expuesta.
¿y si te pides perdón por desperdiciar lo más valioso que tienes?
¿y si paramos un minuto para volver a sentir?
Para valorar los pequeños detalles antes de entrar en esa competencia interminable de complacer para recibir, ideológicamente las partituras se crean para estructurar una sinfonía que la puedes entonar generando cambios con el pasar de los años; eso no quiere decir que estas atado a entonar cada acorde de la misma manera, no tendría sentido resonar las arpas en su máxima expresión por el placer de escuchar que todo depende de ti, como ves tu vida y valoras tu presente.
Pídele perdón a tu corazón, por forzarlo a latir con exceso de adrenalina, por correr una carrera a pesar de que no había carretera viable para disfrutar el camino y solo se encontró con un muro de ilusiones fallidas, lo llevaste a su máxima expresión; a sentir depresión. Cuantos corazones rotos no son más que una demostración de que el amor como contrato puede ser un paliativo de la soledad, la lucha de la ansiedad inentendible por estar antes que ser.
Pídete perdón por favor y deja de crear inmunidad virtual, si debes romperte ¡Hazlo!
La valentía no es carencia de miedo, es avanzar así estes temblando.
Solo pídele perdón a tu vida por no permitirle palpar la realidad, por hacer de los sueños una obsesión y de las personas una dependencia.
A veces, solo a veces, como humanos claudicamos en la falta de razón de tomar momentos y espacios como únicos; somos un cúmulo de paradigmas no resueltos por caer en la ambigüedad del entendimiento sobre el presente y futuro.