Esta mañana, Pastor nos lleva a la primera plaga. Dios no trabaja una plaga de aceite o vino, sino de sangre. De dos maneras, el Señor nos pinta rojo sangriento. ¡Escucha!
Esta mañana, Pastor nos lleva a la primera plaga. Dios no trabaja una plaga de aceite o vino, sino de sangre. De dos maneras, el Señor nos pinta rojo sangriento. ¡Escucha!