El problema de ser políticamente correcto es que si se cruzan ciertos límites, y nos convertimos en verdaderos inquisidores.
La cultura de cancelación no es más que una vulgar persecución y una cacería de brujas en contra del que piensa diferente. Es una paradoja compleja, pues para derrotar a la izquierda de una vez por todas es necesario incurrir en esta práctica, sin embargo esto nos convertiría en eso que hemos jurado destruir.
Abogar por espacios de concenso es necesario, pero el enemigo es traicionero y astuto. No es sencillo pelear con quien se hace pasar por noble y esconde sus verdaderas intenciones, detrás de lindos discursos inclusivos.
El diálogo basado en la demostración de datos confiables sobre los resultados positivos que sólo se han obtenido gracias al pensamiento de la derecha y su modelo económico de libre mercado "capitalismo". Esta es una de las formas que nos podrían ayudar a derrotar a la izquierda sin necesidad de cancelarla, pero a ser sincero veo esto como algo IMPOSIBLE.
Esta guerra sólo la ganaremos comprendiendo que aunque queramos actuar dentro del marco de lo "correcto"; lo más "correcto" al final de este camino es ganar, porque sabemos que nos jugamos la vida misma.
La libertad y el progreso verdadero no están en el pensamiento progresita, ni en los ideales de izquierda, están en la cosmogonía que fundamenta a la derecha y sus ideas de tradición, familia y propiedad que hacen vida dentro del éxitoso modelo capitalista, un modelo que nos lleva incluso a otros planetas, mientras el otro no se cansa si no de oprimir y fracasar históricamente.
¿Por qué cambiar de sistema?
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