La justicia climática se refiere al enfoque de abordar el cambio climático desde una perspectiva equitativa, teniendo en cuenta el impacto desigual que este fenómeno tiene en distintas comunidades y grupos de personas. La equidad de género, por su parte, se refiere a garantizar que hombres y mujeres tengan igualdad de oportunidades y acceso a recursos y que se tenga en cuenta la perspectiva de género en el diseño y la implementación de políticas relacionadas con el cambio climático.