Como cualquier servicio público, las bibliotecas reciben quejas y muestras de preocupación. Una de las responsabilidades del bibliotecario es manejar estas quejas de manera respetuosa y justa. Deben de articularse mecanismos de para recabar la opinión y la participación de los usuarios. La clave para gestionar con éxito estas quejas es asegurarse de que el personal de la biblioteca y las autoridades gestoras conozcan los procedimientos de reclamación y su aplicación. Para ello se debe establecer una política de selección de materiales. Debe estar por escrito y ser aprobada por la autoridad competente. Debe aplicarse a todos los materiales de la biblioteca por igual. También desarrollar una política de servicios bibliotecarios.