Situada en 2018, la trama de este film podría entenderse también como una metáfora de la realidad institucional del país en los últimos años. En el ámbito de una dependencia estatal, dos empleadas de limpieza -Lila y Marcela- gestionan un comedor usando un espacio abandonado. La llegada de una nueva directora inicia despidos, provoca conflictos y pone en duda la continuidad del emprendimiento.