Cada vez son más las voces que se alzan a favor de un cambio en las pruebas tradicionales para, en su lugar, desarrollar sistemas de evaluación que garanticen que los estudiantes realmente fijen los conocimientos en lugar de memorizarlos.
Poco a poco se están dando los primeros pasos hacia esta idea y, a las pruebas más tradicionales, se suman la evaluación por rúbricas o el uso de plataformas de gamificación.
Incluso se están poniendo en marcha proyectos que promueven el uso de tecnologías como la Inteligencia Artificial para personalizar tanto el aprendizaje como la evaluación; o los que recurren al reconocimiento facial para acreditar la identidad del estudiante en la formación online.