Los consumos y las formas de uso se modifican constantemente y el aislamiento social producto de una situación global inédita ha sido una fuente de confirmación de tendencias que ya se venían germinando.
Una de ellas es el consumo de productos de audio de una duración intermedia, es de decir más largos que una canción o un audio de mensajería instantánea pero no tan largo como toda una hora de programa de radio convencional.