Si extrañan la rutina que daban las horas de oficina, o si ya perdieron la cuenta de sus entrevistas de trabajo fracasadas, queremos advertirles que después de este capítulo quizás hagan las paces con la vagancia.
Si extrañan la rutina que daban las horas de oficina, o si ya perdieron la cuenta de sus entrevistas de trabajo fracasadas, queremos advertirles que después de este capítulo quizás hagan las paces con la vagancia.