Ya tenemos el caldo de cultivo preciso para que el más repugnante racismo crezca en España y el resto de Europa. Si no queremos que se inocule en esa población que siempre teme al pobre y al distinto, tendremos que cortar el odio de raíz
Ya tenemos el caldo de cultivo preciso para que el más repugnante racismo crezca en España y el resto de Europa. Si no queremos que se inocule en esa población que siempre teme al pobre y al distinto, tendremos que cortar el odio de raíz