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En este episodio Víctor explica por qué, después de años sin usar un iPad en serio, acaba de comprarse el nuevo iPad Pro de 11 pulgadas. El motivo no es el hardware, sino un cambio de software que lleva esperando mucho tiempo: la posibilidad de tener navegadores con motores reales en iOS. Y de paso, repasa cuánto cuesta montarse el setup completo y por qué, si no tienes claro para qué quieres un iPad, un MacBook Air sale mucho más a cuenta.
Spoiler: le llega el miércoles siguiente y ya avisa de que hay bastantes números de que acabe en Wallapop. Pero lo va a intentar.
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Nunca he sido de iPad. Lo he intentado muchas veces, pero nunca he conseguido integrarlo en mi flujo de trabajo ni en mi forma de consumir contenido. En casa tenemos algunos iPads, un iPad mini y algún iPad de educación, pero son para los niños. Yo no los uso casi nunca. Mi cuenta de iCloud no está en ningún iPad.
La última vez que tuve un iPad en serio fue con el primer iPad Pro, el que salió en 2015. En aquel momento me pareció un dispositivo interesante, lo intenté integrar en mi vida durante unos días y no funcionó.
El problema más grande que tenía cuando intentaba trabajar con un iPad es que los navegadores del iPad no son como los de un Mac. Son navegadores móviles. Cuando entras en según qué webs, no tienes la versión completa que tendrías desde un ordenador.
Si usas Gmail desde el navegador del iPad, como es mi caso, no te da el Gmail completo: te fuerzan a descargarte la aplicación. Y lo mismo me pasa con otros servicios clave para mí, como Stripe, que es el sistema de checkout que utilizamos en todos mis negocios. Desde la aplicación hay muchísimas cosas que no se pueden hacer, tengo que hacerlo desde la web, y eso no lo puedo hacer desde un iPad. Por tanto, el iPad no me solucionaba todos los problemas que tengo.
Esto, como digo, va a cambiar. Apple ha abierto la posibilidad de que otras empresas pongan su propio motor dentro de los navegadores. Google está trabajando en Blink para iOS. Eso representa que tiene que aterrizar ya, y he pensado que sería un buen momento para darle otra oportunidad al iPad.
El iPad que presentaron en la keynote no me apasionó demasiado. Es lo que siempre hace Apple: todo un 1% mejor que lo que teníamos. Si lo comparo con el iPad Pro que tuve hace 8 o 9 años, yo veo pocas diferencias. Bueno, es un gran aparato, es muy delgado, fantástico.
Todo el mundo pedía que fuera más delgado. Yo leo todas las reviews, veo todos los vídeos, y todo el mundo decía «está muy bien, pero que sea más delgado no lo entenderé nunca», y es que precisamente los iPads tienen una batería muy corta. Si lo comparas con los nuevos MacBooks con chips M, que tienen baterías brutales, los iPads se quedan en 10, 9 u 8 horas.
Todo esto coincide con un momento que ya he explicado aquí: estoy montando dos espacios distintos de trabajo. Hasta ahora, lo que tenía en mente era tener un ordenador de sobremesa en el despacho y llevarme el MacBook Air, con el que trabajo habitualmente, a casa. Es un dispositivo más casual, lo puedo mover de la zona de trabajo al sofá, a la cama, a la terraza, donde sea.
Pero no voy a comprar un Mac nuevo ahora mismo, porque toca esperar a que salgan con M4. Así que he pensado: voy a probar otra cosa.
El plan es este: dejo el MacBook Air en el estudio. Ese va a ser el ordenador para el trabajo serio: montar, editar, todo. Y en casa, en vez de comprar otro portátil o de llevarme el MacBook, voy a probar de trabajar con un iPad.
Cuando necesite más foco, conectaré el iPad al Studio Display. Y cuando no, es un dispositivo portátil y táctil que me puedo llevar al sofá. En casa suelo hacer trabajo más casual: contestar correo, consumir contenido. No edito vídeos ni audios en casa.
No sé si va a salir bien. Ya lo he dicho, toda la gente de los grupos de No es Asunto Vuestro me ha dicho que no, que en unos meses lo pondré en Wallapop. Bueno, lo voy a intentar. Y explicaré aquí los resultados, tanto si van por un lado como por el otro.
A lo mejor esto es un paso más hacia lo que creo que debería ser el setup ideal, al menos en mi caso, y que creo que le puede servir a mucha más gente. Si tienes diversos espacios de trabajo, como me pasa a mí, y creo que le pasa a mucha gente (muchas personas trabajan en un sitio y en casa también hacen alguna cosita), yo creo que el objetivo ideal debería ser:
Hasta ahora voy con el iPhone Max, el más grande, porque al no tener iPad, mucho del trabajo casual que pensaba hacer con el iPad lo hago con el iPhone en casa. Me pongo a contestar correos, miro cómo va el vídeo, compruebo si ha pasado algo en Stripe. Compro el iPhone lo más grande posible porque me sirve para trabajar, pero lo ideal sería que fuera lo más pequeño posible.
Este es un paso que voy a intentar próximamente, porque nos van a enviar el móvil de pantalla de tinta electrónica de la marca Vox. Vamos a hacer una pequeña prueba, pero esto ya os lo explicaré más adelante.
Ayer mismo, después de la keynote, hice el paso: compré el iPad. Me llega el miércoles de la semana que viene. Voy a hacer todas las pruebas de trabajo, contestando correos, incluso voy a probar de editar un vídeo con Final Cut. Y con sinceridad os diré si estoy a favor, en contra, o si lo pongo en Wallapop.
La configuración que he pillado es la siguiente: iPad Pro Wi-Fi de 11 pulgadas (el pequeño, me gusta que sea más pequeño para viajar), 256 GB de almacenamiento, vidrio estándar y negro espacial.
Si lo compras con el teclado, sin contar el Apple Pencil, son 1.548 euros. Un MacBook Air M2, el mínimo, son 1.199 euros. O sea, si alguien está pensando en comprar un iPad o un MacBook Air, a menos que el tema de la pantalla táctil sea muy importante para ti, sale muy a cuenta el MacBook Air, sin ninguna duda.
La configuración que he comprado: iPad Pro Wi-Fi de 11 pulgadas, 256 GB, vidrio estándar, negro espacial, más el teclado y más el Apple Pencil: 1.697 euros. He ido a lo más bajo de todo. ¿Por qué? Porque si subes de 256 a 500 GB son casi 300 euros más. He pensado que no vale la pena. Si en algún momento necesito más espacio, lo conectaré a un disco duro externo.
Y hay otra trampa: dependiendo del almacenamiento que compres, tienes más o menos RAM. El que yo he comprado viene con 8 GB de RAM. Si quieres el máximo de RAM posible, tienes que subir el almacenamiento hasta un terabyte. Y no solo eso: si además quieres el nuevo cristal nanotexturizado (el que en principio evita los reflejos del sol), ese también solo está disponible en el modelo de un terabyte.
Si vas a la configuración máxima, te vas a casi 3.000 euros de dispositivo. Me parece muy caro. Quiero hacer un episodio haciendo exactamente esta comparativa con más detalle, pero de momento a todo el mundo le recomendaría un MacBook Air. Entiendo que en el sofá es más cómodo tener un iPad, pero es que no hay muchas más diferencias.
Veremos qué pasa. Me llega el miércoles de la semana que viene. Al cabo de dos días emitiremos un episodio en Nórdic Wire haciendo el unboxing, enseñándolo y haciendo las primeras pruebas. Y luego aquí también haré un episodio explicando cómo ha ido este intento de trabajar con un iPad Pro.
Hay bastantes números de que la cosa salga mal, pero lo vamos a intentar. Todo sea por pasar el rato.
En No es Asunto Vuestro Premium encontrarás episodios semanales donde Víctor va mucho más al fondo: hardware, decisiones reales de negocio, flujos de trabajo y todo lo que no cabe en el feed público.
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Noesasuntovuestro.com
By Victor Correal5
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En este episodio Víctor explica por qué, después de años sin usar un iPad en serio, acaba de comprarse el nuevo iPad Pro de 11 pulgadas. El motivo no es el hardware, sino un cambio de software que lleva esperando mucho tiempo: la posibilidad de tener navegadores con motores reales en iOS. Y de paso, repasa cuánto cuesta montarse el setup completo y por qué, si no tienes claro para qué quieres un iPad, un MacBook Air sale mucho más a cuenta.
Spoiler: le llega el miércoles siguiente y ya avisa de que hay bastantes números de que acabe en Wallapop. Pero lo va a intentar.
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Nunca he sido de iPad. Lo he intentado muchas veces, pero nunca he conseguido integrarlo en mi flujo de trabajo ni en mi forma de consumir contenido. En casa tenemos algunos iPads, un iPad mini y algún iPad de educación, pero son para los niños. Yo no los uso casi nunca. Mi cuenta de iCloud no está en ningún iPad.
La última vez que tuve un iPad en serio fue con el primer iPad Pro, el que salió en 2015. En aquel momento me pareció un dispositivo interesante, lo intenté integrar en mi vida durante unos días y no funcionó.
El problema más grande que tenía cuando intentaba trabajar con un iPad es que los navegadores del iPad no son como los de un Mac. Son navegadores móviles. Cuando entras en según qué webs, no tienes la versión completa que tendrías desde un ordenador.
Si usas Gmail desde el navegador del iPad, como es mi caso, no te da el Gmail completo: te fuerzan a descargarte la aplicación. Y lo mismo me pasa con otros servicios clave para mí, como Stripe, que es el sistema de checkout que utilizamos en todos mis negocios. Desde la aplicación hay muchísimas cosas que no se pueden hacer, tengo que hacerlo desde la web, y eso no lo puedo hacer desde un iPad. Por tanto, el iPad no me solucionaba todos los problemas que tengo.
Esto, como digo, va a cambiar. Apple ha abierto la posibilidad de que otras empresas pongan su propio motor dentro de los navegadores. Google está trabajando en Blink para iOS. Eso representa que tiene que aterrizar ya, y he pensado que sería un buen momento para darle otra oportunidad al iPad.
El iPad que presentaron en la keynote no me apasionó demasiado. Es lo que siempre hace Apple: todo un 1% mejor que lo que teníamos. Si lo comparo con el iPad Pro que tuve hace 8 o 9 años, yo veo pocas diferencias. Bueno, es un gran aparato, es muy delgado, fantástico.
Todo el mundo pedía que fuera más delgado. Yo leo todas las reviews, veo todos los vídeos, y todo el mundo decía «está muy bien, pero que sea más delgado no lo entenderé nunca», y es que precisamente los iPads tienen una batería muy corta. Si lo comparas con los nuevos MacBooks con chips M, que tienen baterías brutales, los iPads se quedan en 10, 9 u 8 horas.
Todo esto coincide con un momento que ya he explicado aquí: estoy montando dos espacios distintos de trabajo. Hasta ahora, lo que tenía en mente era tener un ordenador de sobremesa en el despacho y llevarme el MacBook Air, con el que trabajo habitualmente, a casa. Es un dispositivo más casual, lo puedo mover de la zona de trabajo al sofá, a la cama, a la terraza, donde sea.
Pero no voy a comprar un Mac nuevo ahora mismo, porque toca esperar a que salgan con M4. Así que he pensado: voy a probar otra cosa.
El plan es este: dejo el MacBook Air en el estudio. Ese va a ser el ordenador para el trabajo serio: montar, editar, todo. Y en casa, en vez de comprar otro portátil o de llevarme el MacBook, voy a probar de trabajar con un iPad.
Cuando necesite más foco, conectaré el iPad al Studio Display. Y cuando no, es un dispositivo portátil y táctil que me puedo llevar al sofá. En casa suelo hacer trabajo más casual: contestar correo, consumir contenido. No edito vídeos ni audios en casa.
No sé si va a salir bien. Ya lo he dicho, toda la gente de los grupos de No es Asunto Vuestro me ha dicho que no, que en unos meses lo pondré en Wallapop. Bueno, lo voy a intentar. Y explicaré aquí los resultados, tanto si van por un lado como por el otro.
A lo mejor esto es un paso más hacia lo que creo que debería ser el setup ideal, al menos en mi caso, y que creo que le puede servir a mucha más gente. Si tienes diversos espacios de trabajo, como me pasa a mí, y creo que le pasa a mucha gente (muchas personas trabajan en un sitio y en casa también hacen alguna cosita), yo creo que el objetivo ideal debería ser:
Hasta ahora voy con el iPhone Max, el más grande, porque al no tener iPad, mucho del trabajo casual que pensaba hacer con el iPad lo hago con el iPhone en casa. Me pongo a contestar correos, miro cómo va el vídeo, compruebo si ha pasado algo en Stripe. Compro el iPhone lo más grande posible porque me sirve para trabajar, pero lo ideal sería que fuera lo más pequeño posible.
Este es un paso que voy a intentar próximamente, porque nos van a enviar el móvil de pantalla de tinta electrónica de la marca Vox. Vamos a hacer una pequeña prueba, pero esto ya os lo explicaré más adelante.
Ayer mismo, después de la keynote, hice el paso: compré el iPad. Me llega el miércoles de la semana que viene. Voy a hacer todas las pruebas de trabajo, contestando correos, incluso voy a probar de editar un vídeo con Final Cut. Y con sinceridad os diré si estoy a favor, en contra, o si lo pongo en Wallapop.
La configuración que he pillado es la siguiente: iPad Pro Wi-Fi de 11 pulgadas (el pequeño, me gusta que sea más pequeño para viajar), 256 GB de almacenamiento, vidrio estándar y negro espacial.
Si lo compras con el teclado, sin contar el Apple Pencil, son 1.548 euros. Un MacBook Air M2, el mínimo, son 1.199 euros. O sea, si alguien está pensando en comprar un iPad o un MacBook Air, a menos que el tema de la pantalla táctil sea muy importante para ti, sale muy a cuenta el MacBook Air, sin ninguna duda.
La configuración que he comprado: iPad Pro Wi-Fi de 11 pulgadas, 256 GB, vidrio estándar, negro espacial, más el teclado y más el Apple Pencil: 1.697 euros. He ido a lo más bajo de todo. ¿Por qué? Porque si subes de 256 a 500 GB son casi 300 euros más. He pensado que no vale la pena. Si en algún momento necesito más espacio, lo conectaré a un disco duro externo.
Y hay otra trampa: dependiendo del almacenamiento que compres, tienes más o menos RAM. El que yo he comprado viene con 8 GB de RAM. Si quieres el máximo de RAM posible, tienes que subir el almacenamiento hasta un terabyte. Y no solo eso: si además quieres el nuevo cristal nanotexturizado (el que en principio evita los reflejos del sol), ese también solo está disponible en el modelo de un terabyte.
Si vas a la configuración máxima, te vas a casi 3.000 euros de dispositivo. Me parece muy caro. Quiero hacer un episodio haciendo exactamente esta comparativa con más detalle, pero de momento a todo el mundo le recomendaría un MacBook Air. Entiendo que en el sofá es más cómodo tener un iPad, pero es que no hay muchas más diferencias.
Veremos qué pasa. Me llega el miércoles de la semana que viene. Al cabo de dos días emitiremos un episodio en Nórdic Wire haciendo el unboxing, enseñándolo y haciendo las primeras pruebas. Y luego aquí también haré un episodio explicando cómo ha ido este intento de trabajar con un iPad Pro.
Hay bastantes números de que la cosa salga mal, pero lo vamos a intentar. Todo sea por pasar el rato.
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