Crecimos creyendo que a la pareja había que decirle absolutamente todo, pero la Palabra de Dios nos dice que hay que ser prontos para oir y tardos para hablar. Si no edifica, no lo digo...
Crecimos creyendo que a la pareja había que decirle absolutamente todo, pero la Palabra de Dios nos dice que hay que ser prontos para oir y tardos para hablar. Si no edifica, no lo digo...