La tercera motivación que Pablo le da a Timoteo para animarle a predicar la Palabra es: Porque la naturaleza misma de la Biblia lo demanda. Pablo entendía que la Biblia no es un libro cualquiera. Es la revelación inspirada por Dios. Si un pastor desea honrar al Señor en su ministerio y ver que el Espíritu Santo obre sin obstáculos en las vidas de su congregación, no tiene otra alternativa que predicar la Palabra fielmente.