Estar desde lo académico opinando sin lanzarse al ruedo, no es coherente, nadie nunca se ha arrepentido de haber sido valiente, porque lo bueno de la vida consiste en eso, en tener historias que contar pero de verdad, del mundo como es, no estar constantemente habitando el mundo como debe ser.
La reflexión de hoy es una muy personal, Alejandro Gaviria nos cuenta que lo llevó a querer ser presidente.