Vivimos en un mundo donde constantemente opinamos, juzgamos y señalamos lo que está mal a nuestro alrededor. Vemos con facilidad los errores ajenos, las fallas de otros, las decisiones equivocadas que —según nosotros— explican los problemas de la sociedad, de la familia o incluso de la Iglesia. Pero rara vez nos detenemos a mirar con la misma atención lo que ocurre dentro de nosotros.
¿Por qué será que, aun teniendo conciencia, razón y capacidad de elegir, seguimos equivocándonos… y muchas veces sin reconocerlo? ¿Por qué nos cuesta tanto asumir nuestra responsabilidad personal y preferimos buscar explicaciones fuera de nosotros mismos?
En este episodio quiero invitarte a una reflexión honesta y profunda sobre la condición humana, el libre albedrío y la necesidad de mirar nuestro propio corazón antes de juzgar a los demás. A partir del artículo “¿Por qué será?”, exploraremos cómo nuestras decisiones, nuestras actitudes y nuestra relación con Dios influyen directamente en la forma en que vivimos, enfrentamos las dificultades y crecemos espiritualmente.
Este no es un espacio para señalar, sino para examinar; no para justificarnos, sino para permitir que la verdad nos transforme. Te invito a escuchar con mente abierta y corazón dispuesto, porque solo cuando reconocemos nuestras propias fallas, comenzamos realmente a cambiar.