En épocas previas al auge de las tecnologías y el fácil acceso de la información, la familia podía ejercer un mayor control sobre la forma en cómo se administraba un saber sobre la sexualidad. Un decir como el de “a los niños los traen la cigüeña” podía ser suficiente excusa para eludir una discusión sobre este tópico. Actualmente, con el fácil acceso a contenidos de entretenimiento digital (contemplados allí los contenidos exclusivos para adultos), los niños, niñas y adolescentes pueden, incluso antes de formularse una pregunta sobre el sexo y sus implicaciones, encontrarse con más de una respuesta, respuestas desnudas, que, sin la suficiente orientación podrían llegar a causar todo tipo de malentendidos en sus vidas personales.