Por: Carina Ambrogi
Para La Marea Noticias
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A fines de marzo de este año vandalizaron y derribaron la escultura de Cristina Fernández de Kirchner, que se erigió en el Paseo de los Presidentes, en Río Gallegos. Su figura estaba junto a la de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner y Mauricio Macri, y fue la única que voltearon.
El cuerpo esculpido de la mujer que ocupó el cargo de Presidenta por dos mandatos cumplidos en Argentina, quedó en el piso, como “muerta”.
Posterior al hecho, la portavoz del gobierno, Gabriela Cerruti, apuntó contra los medios de comunicación y pidió que no construyan «violencia simbólica que después termina siendo violencia real». Es extraño el pronunciamiento, ya que la violencia simbólica “es” violencia real.