El postre siempre es bueno para ti, pero no siempre es bueno para ti. No es comida, es un placer. ¿A qué tipo de postre te estás aferrando? ¿Chismes? ¿Lujuria? ¿Orgullo? Cuando Dios quiere desarrollarnos, no nos da el postre. Nos lleva al desierto. En este episodio, habláremos sobre cómo evaluar lo que estamos tratando de llevar al desierto.