Cuando hablamos de ser "buenos trabajadores" nos pueden llegar a la mente algunas prácticas o actitudes que desde siempre sabemos que son las "deseables" o las "bien vistas" pero que cuando ya las ponemos en práctica resultan ser todo lo contrario y llegan a caber en el adjetivo de "tóxicas".
De esto va la plática, qué tan normalizadas tenemos estas prácticas y qué tan conscientes estamos de que no son del todo buenas para nuestra salud mental.