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Esta semana me ha hecho demasiada ilusión estar en el podcast de Lucía y Luisa: Te llamo en 5! Lo puedes escuchar aquí:
El día que salió el episodio, hablando con una de mis mejores amigas me dijo: “tía, he escuchado cachitos del podcast, me lo tengo que poner entero… es como un podcast de autoayuda, no?”
Y me hizo gracia, porque fue como si esa palabra me cayera encima con todas sus etiquetas: “Autoayuda”. Autoayuda suena feo. Suena a que hay algo roto y necesitas arreglarte. Como si conocerte, cuidarte, escucharte, crecer, soñar y vivir más feliz fueran cosas reservadas para cuando estás en un hoyo del que necesitas salvarte.
Una palabra poco acertada, y que me da repelús hasta a mí, que me habré leído cada libro encasillado dentro de ese género literario (aunque soy negacionista de que lo definan así). Porque, para mí, todo esto no va de estar mal y tener que “ayudarte”. Va de quererte, y quererte mucho.
Vivimos en una sociedad que tiene un itinerario perfectamente trazado: colegio, universidad, trabajo, novio, boda, hijos, jubilación... Un camino que casi se espera que recorras sin pararte a pensar si realmente lo elegiste. Y dentro de esa inercia y (falsa) seguridad, hacerte preguntas da miedo. Porque tu subconsciente sabe que si te las haces, quizá descubras que algo de lo que has aceptado como “normal”, no lo es tanto. Y si te las respondes, quizá te veas obligado a desviarte de ese guión tan marcado.
Y eso… da vértigo.
Así que mejor lo llamamos “autoayuda”. Para quitarle glamour. Para restarle poder. Para que hacerse preguntas parezca que es para los que están mal. Y así tener la excusa para no preguntarnos nada nosotros. Para no atrevernos a soñar con algo más. Al final, las preguntas nos despiertan, y el sistema nos prefiere dormidos.
Y la realidad es que no necesita ayuda quien se pregunta, sino que quien se atreve a mirarse dentro es, probablemente, el más valiente.
Hacerte preguntas es un acto de libertad. De amor propio. De necesitar tan poca ayuda, porque te quieres tanto, que no aceptas que tu vida sea menos de lo que podría ser.
Quererte lo suficiente como para permitirte soñar, crecer, desaprender y empezar de cero las veces que haga falta, para vivir la versión de tu vida que tiene textura y dimensión. La más feliz y la más plena.
Conocerte más. Conectarte más. Atreverte a guiarte por tu intuición, aunque eso signifique salirte del guión. Y por supuesto que soñar con esa versión tuya, y trabajar para hacerla realidad, es algo que te ayuda, pero es mucho más que “auto-ayudarte”: es la definición más real de auto-quererte.
Por eso, esta semana te comparto una meditación para mirar hacia dentro y abrirte a una de esas preguntas que a veces evitamos hacernos, o nos la hacemos, pero con muchos frenos. Para que te atrevas a soñar un poco más grande y descubras que hacerlo posible no es tan difícil como esos límites mentales preconfigurados te quieren hacer creer.
No va de arreglar nada, sino de permitirte imaginar más. De recordar que soñar no es ingenuo, es valiente. Y que atreverte a mirar tu experiencia humana con ilusión puede ser el primer paso para vivir la mejor versión de tu vida posible.
No necesitas saber todas las respuestas. Solo tener la curiosidad suficiente para querer descubrirlas. Y la confianza para sostener lo que encuentres.
Un ejercicio:
Te propongo, después de la meditación, hacer journaling con estas preguntas:
* Qué preguntas llevo tiempo evitando hacerme, y por qué?
* Si me garantizaran seguridad, qué versión de mí sería?
* Si en la meditación me ha costado creerme que lo que sueño es posible, por qué creo que es? Cuál es mi excusa? Y detrás de esa excusa, cuál es el miedo?
* Siento que he soñado todo lo grande que puedo? O me he frenado?
* Cuál sería una lista de pequeñas cosas que podrían acercarme a la vida con la que sueño?
* Cómo se siente pensar que lo que sueño puede ser posible si me lo trabajo? (Para esta cierra los ojos y imagínatelo para sentirlo en el cuerpo).
Una recomendación:
Esta semana mi recomendación es uno de mis libros favoritos. Desde 2018 en mi colección, es de esos a los que injustamente se les ha etiquetado como autoayuda. Y si te lo has leído, entenderás lo corta que se queda esta palabra.
El Poder del Ahora de Eckhart Tolle.
Simplemente inmejorable. En realidad cualquier cosa de este autor. Si no te importa leer en inglés, te lo recomiendo en versión original, porque en las traducciones, en general, los matices se pierden, y en este libro cada frase es para parar, pensar y enmarcar.
Muy feliz semana🤎
Chus
By ChusEsta semana me ha hecho demasiada ilusión estar en el podcast de Lucía y Luisa: Te llamo en 5! Lo puedes escuchar aquí:
El día que salió el episodio, hablando con una de mis mejores amigas me dijo: “tía, he escuchado cachitos del podcast, me lo tengo que poner entero… es como un podcast de autoayuda, no?”
Y me hizo gracia, porque fue como si esa palabra me cayera encima con todas sus etiquetas: “Autoayuda”. Autoayuda suena feo. Suena a que hay algo roto y necesitas arreglarte. Como si conocerte, cuidarte, escucharte, crecer, soñar y vivir más feliz fueran cosas reservadas para cuando estás en un hoyo del que necesitas salvarte.
Una palabra poco acertada, y que me da repelús hasta a mí, que me habré leído cada libro encasillado dentro de ese género literario (aunque soy negacionista de que lo definan así). Porque, para mí, todo esto no va de estar mal y tener que “ayudarte”. Va de quererte, y quererte mucho.
Vivimos en una sociedad que tiene un itinerario perfectamente trazado: colegio, universidad, trabajo, novio, boda, hijos, jubilación... Un camino que casi se espera que recorras sin pararte a pensar si realmente lo elegiste. Y dentro de esa inercia y (falsa) seguridad, hacerte preguntas da miedo. Porque tu subconsciente sabe que si te las haces, quizá descubras que algo de lo que has aceptado como “normal”, no lo es tanto. Y si te las respondes, quizá te veas obligado a desviarte de ese guión tan marcado.
Y eso… da vértigo.
Así que mejor lo llamamos “autoayuda”. Para quitarle glamour. Para restarle poder. Para que hacerse preguntas parezca que es para los que están mal. Y así tener la excusa para no preguntarnos nada nosotros. Para no atrevernos a soñar con algo más. Al final, las preguntas nos despiertan, y el sistema nos prefiere dormidos.
Y la realidad es que no necesita ayuda quien se pregunta, sino que quien se atreve a mirarse dentro es, probablemente, el más valiente.
Hacerte preguntas es un acto de libertad. De amor propio. De necesitar tan poca ayuda, porque te quieres tanto, que no aceptas que tu vida sea menos de lo que podría ser.
Quererte lo suficiente como para permitirte soñar, crecer, desaprender y empezar de cero las veces que haga falta, para vivir la versión de tu vida que tiene textura y dimensión. La más feliz y la más plena.
Conocerte más. Conectarte más. Atreverte a guiarte por tu intuición, aunque eso signifique salirte del guión. Y por supuesto que soñar con esa versión tuya, y trabajar para hacerla realidad, es algo que te ayuda, pero es mucho más que “auto-ayudarte”: es la definición más real de auto-quererte.
Por eso, esta semana te comparto una meditación para mirar hacia dentro y abrirte a una de esas preguntas que a veces evitamos hacernos, o nos la hacemos, pero con muchos frenos. Para que te atrevas a soñar un poco más grande y descubras que hacerlo posible no es tan difícil como esos límites mentales preconfigurados te quieren hacer creer.
No va de arreglar nada, sino de permitirte imaginar más. De recordar que soñar no es ingenuo, es valiente. Y que atreverte a mirar tu experiencia humana con ilusión puede ser el primer paso para vivir la mejor versión de tu vida posible.
No necesitas saber todas las respuestas. Solo tener la curiosidad suficiente para querer descubrirlas. Y la confianza para sostener lo que encuentres.
Un ejercicio:
Te propongo, después de la meditación, hacer journaling con estas preguntas:
* Qué preguntas llevo tiempo evitando hacerme, y por qué?
* Si me garantizaran seguridad, qué versión de mí sería?
* Si en la meditación me ha costado creerme que lo que sueño es posible, por qué creo que es? Cuál es mi excusa? Y detrás de esa excusa, cuál es el miedo?
* Siento que he soñado todo lo grande que puedo? O me he frenado?
* Cuál sería una lista de pequeñas cosas que podrían acercarme a la vida con la que sueño?
* Cómo se siente pensar que lo que sueño puede ser posible si me lo trabajo? (Para esta cierra los ojos y imagínatelo para sentirlo en el cuerpo).
Una recomendación:
Esta semana mi recomendación es uno de mis libros favoritos. Desde 2018 en mi colección, es de esos a los que injustamente se les ha etiquetado como autoayuda. Y si te lo has leído, entenderás lo corta que se queda esta palabra.
El Poder del Ahora de Eckhart Tolle.
Simplemente inmejorable. En realidad cualquier cosa de este autor. Si no te importa leer en inglés, te lo recomiendo en versión original, porque en las traducciones, en general, los matices se pierden, y en este libro cada frase es para parar, pensar y enmarcar.
Muy feliz semana🤎
Chus