El Señor nos manda a que en los momentos de ira, enojo, contrariedad o dificultades diversas guardemos la calma y nos mantengamos en silencio ya que si no lo hacemos estaremos dañando cualquier relación.
El Señor nos manda a que en los momentos de ira, enojo, contrariedad o dificultades diversas guardemos la calma y nos mantengamos en silencio ya que si no lo hacemos estaremos dañando cualquier relación.