Jesús es nuestro ejemplo. La Palabra nos dice que todo Él lo soportó por el gozo de cumplir el plan precioso de la redención, por el amor con que nos ama. ¿Qué te motiva? ¿Su gloria? ¿Servirle? ¿Ser parte de lo que Él está haciendo? Entonces el dolor y el rechazo valen la pena.