Texto bíblico: Nehemías 1:1-4. Este último sermón del año 2020 nos habló de Nehemías, un hombre visionario y muy esforzado que logró la hazaña de reconstruir los muros de Jerusalén en 52 días. Nehemías servía como copero del rey del Persia, cuando le llegó la noticia de que sus hermanos judíos que habitaban Jerusalén vivían en condiciones lamentables. En seguida puso en marcha un plan que nos sirve de inspiración y modelo para este 2021. 1. Nehemías desarrolló una visión. Así cómo el tuvo el sueño de restaurar la ciudad donde moraba el pueblo de Dios y bendecir a sus hermanos, también nosotros debemos (a) visualizar lo que deseamos emprender con la ayuda de Dios. Una vez que tenemos (b) claridad de aquello que perseguimos, le sumamos (c) pasión y la (d) ayuda de aquellos que serán nuestros colaboradores. 2. Sensibilidad a la necesidad del prójimo. Nehemías restauró el muro de Jerusalén, de modo que la gente podría vivir y trabajar más tranquila en su propio desarrollo. Las necesidades de los demás nos dan una pista de qué podemos emprender. Cuando le das primero a tu prójimo “un pescado” te será más fácil “enseñarle a pescar”. Ser sensible y solidario es la clave del cristianismo. La Biblia nos enseña que Dios remunera a quienes se ocupan de los más necesitados. 3. Sin oración es imposible. La prioridad de Nehemías fue la oración. Se dedicó a buscar el rostro de Dios, y Él le dio gracia delante del rey para obtener el permiso y los recursos necesarios para ejecutar su plan. Cuando oremos al Padre, recordemos lo siguiente: (a) presentarnos a Dios en adoración, (b) reconocer nuestra identidad de hijos de Dios, (c) confesar nuestras faltas, (d) interceder por otras personas, (e) las promesas que Dios nos ha hecho, (f) y pedir con confianza. *Grabado el 27 de diciembre de 2020 para Cielos Abiertos (Curacao)