En la cerámica, el uso de productos químicos desempeña un papel fundamental a la hora de proporcionar al producto final unos resultados técnicos y estéticos óptimos y de favorecer un proceso de aplicación adecuado.
Sin embargo, su acción puede resultar en ocasiones menos eficaz o verse comprometida.
Existen varias razones que explican este cambio en el rendimiento, y la estacionalidad es sin duda una de las más interesantes.
A través de una serie de ejemplos, el episodio aborda las medidas que deben adoptarse para evitar que la temperatura afecte negativamente tanto a los procesos como a los productos.