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Esta predicación de fin de año de Miguel Díez presenta una palabra profética fuerte y directa para el 2026, un año marcado por cambios profundos, tanto de juicio como de gracia.
Basada en las Escrituras, anuncia que Dios acelerará los procesos: lo sembrado será cosechado, las injusticias no quedarán impunes y los sistemas contrarios a Dios serán sacudidos.
Se advierten juicios direccionales sobre naciones, catástrofes naturales y crisis globales, pero también se proclama esperanza para el pueblo de Dios.
Para los que permanecen en Cristo, 2026 será un año de protección, renovación espiritual, restauración ministerial y fruto abundante. Destaca un fuerte llamado a rescatar ovejas perdidas, a reconstruir ruinas y a caminar en justicia, misericordia y santidad.
Es un mensaje solemne, pero lleno de fe, que invita al arrepentimiento, a la fidelidad y a levantar la cabeza como “puertas eternas” para la gloria de Dios.
By Miguel DíezEsta predicación de fin de año de Miguel Díez presenta una palabra profética fuerte y directa para el 2026, un año marcado por cambios profundos, tanto de juicio como de gracia.
Basada en las Escrituras, anuncia que Dios acelerará los procesos: lo sembrado será cosechado, las injusticias no quedarán impunes y los sistemas contrarios a Dios serán sacudidos.
Se advierten juicios direccionales sobre naciones, catástrofes naturales y crisis globales, pero también se proclama esperanza para el pueblo de Dios.
Para los que permanecen en Cristo, 2026 será un año de protección, renovación espiritual, restauración ministerial y fruto abundante. Destaca un fuerte llamado a rescatar ovejas perdidas, a reconstruir ruinas y a caminar en justicia, misericordia y santidad.
Es un mensaje solemne, pero lleno de fe, que invita al arrepentimiento, a la fidelidad y a levantar la cabeza como “puertas eternas” para la gloria de Dios.