Por Pablo Callejón
Hoy quisiera estar equivocado. Suponer que el mundo que descubro y recorto como en los hexágonos de una frazada logró componer un dibujo mejor. Me gustaría silbar bajito mientras me rio de esa mirada escéptica y siempre desconfiada por este devoto mandato del periodismo. Suponer que el final del año se jactó de mis manías por contradecir los efímeros momentos de optimismo. Quisiera estar profundamente equivocado y poder ver a los ricos sostener el esfuerzo de los que perdieron el trabajo o hicieron la fila del Correo Argentino bajo la luz de los señalamientos. Qué bueno sería ver que los privilegiados dejaron de mirarse al ombligo. Que el norte ya no es el rostro altanero sobre pesados hombros, sostenido por las piernas cansadas del sur que solo empujan hacia el paredón....