El Evangelio según San Juan, capítulo 7, versículos 1-30, narra que Jesús se mantenía en Galilea porque los judíos lo buscaban para matarlo, mientras se acercaba la fiesta de los Tabernáculos en Judea. A pesar de no querer ir, subió en secreto, y la gente se dividió sobre él, con algunos queriendo arrestarlo y otros reconociendo su autoridad, pero nadie lo hizo porque su "hora" aún no había llegado