Narra el pasaje en el que Jesús llega a su tierra (Nazaret) y enseña en su sinagoga, asombrando a la gente por su sabiduría y milagros, quienes, sin embargo, se escandalizan al preguntarse: "¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?". Debido a esta falta de fe, Jesús no hizo allí muchos milagros y les recordó el dicho: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia".