Narra cómo Jesús anuncia su próxima muerte y resurrección a los discípulos, quienes se entristecen profundamente. Al llegar a Cafarnaúm, los cobradores del impuesto del Templo preguntan a Pedro si Jesús paga, y éste responde que sí. Jesús, usando la analogía de los reyes y sus hijos, revela que los hijos están exentos del impuesto, pero para no dar mal ejemplo, le pide a Pedro que pesque un pez, abra su boca y recoja una moneda para pagar por ambos.