Explica que es muy difícil para una persona rica entrar en el Reino de los cielos, comparando esta dificultad con un camello pasando por el ojo de una aguja. Jesús aclara que, aunque para los hombres es imposible, para Dios todo es posible. Luego, a la pregunta de Pedro sobre la recompensa de dejarlo todo por seguir a Jesús, Él responde que los discípulos recibirán cien veces más y heredarán la vida eterna, y que muchos que son primeros ahora serán últimos y viceversa.