Presenta la parábola de los obreros de la viña, en la que un propietario contrata trabajadores a distintas horas del día para su viñedo y paga a todos el mismo jornal de un denario, generando protestas entre los que trabajaron la jornada completa. El propietario les replica que no ha habido injusticia, sino que su derecho es dar la misma paga a quien ha trabajado menos, y añade: "Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos", enseñando sobre la generosidad de Dios y la igualdad en el Reino de los Cielos.