1580: La Monarquía Hispánica contiene la respiración. Portugal se ha quedado sin rey tras el desastre de Alcazarquivir y la muerte del joven rey Sebastián, y el trono luso se convierte en un tablero donde se cruzan ambiciones, derechos dinásticos y viejas rivalidades peninsulares. Mientras en Lisboa se proclama rey al prior de Crato, Felipe II mueve ficha con la frialdad de quien sabe que la Historia no espera. Y para ejecutar esa jugada decisiva envía a su hombre más temido y más eficaz: el veterano duque de Alba.
Fernando Álvarez de Toledo no llega a Portugal como un conquistador improvisado, sino como el brazo armado de una reclamación dinástica. Con disciplina férrea y una campaña relámpago, derrota a las fuerzas del prior de Crato en Alcántara y abre a Felipe II las puertas de Lisboa. No es solo una operación militar: es el inicio de la Unión Ibérica, el momento en que las coronas de España y Portugal quedan unidas bajo un mismo monarca. Durante sesenta años, el imperio más vasto del planeta hablará también en portugués. Y todo comienza en aquel verano de 1580, cuando el duque de Alba cruza la frontera y cambia el rumbo de la Península.
Para hablar de este proyecto de reconstrucción contaremos con Víctor Fernández Correas, novelista y autor de múltiples novelas históricas y en concreto de su última obra, Hambre de Gloria, donde narra estos eventos que vamos hablar hoy.
Música: BSO Alatriste de Roque Baños