Jesús, tras pasar una noche orando a Dios, descendió al monte y eligió a sus doce apóstoles, nombrando a Pedro entre ellos. Al llegar a una llanura, una gran multitud de discípulos y personas de diversas regiones se reunieron para oírlo y ser sanados. Jesús sanaba a los atormentados por espíritus inmundos y a los enfermos, y de Él salía una fuerza poderosa que sanaba a todos, haciendo que la gente procurara tocarlo.