Relata la parábola del amigo inoportuno, donde Jesús enseña la importancia de la oración perseverante y confiada. La historia muestra que aunque un amigo no ayude por amistad, lo hará por insistencia, para luego concluir que Dios, un Padre amoroso, responderá mucho mejor a las peticiones de sus hijos, dando el Espíritu Santo a quienes se lo piden.