Jesús condenando la hipocresía de los líderes religiosos de su tiempo, comparándolos con los antepasados que mataron a los profetas. Jesús les dice que son cómplices de sus padres al honrar sus sepulcros pero negarse a entrar en el Reino de Dios y permitir que otros lo hagan. La lectura culmina con los escribas y fariseos tramando activamente cómo tenderle una trampa para poder arrestarlo.