Advierte a los discípulos contra la hipocresía de los fariseos. Jesús les insta a no temer a quienes pueden matar el cuerpo, sino a temer a Dios, quien tiene poder para arrojar al infierno. Además, les recuerda que Dios cuida de ellos, ya que hasta sus cabellos están contados, por lo que valen más que muchos pájaros.