Exhorta a no afanarse por las preocupaciones materiales de la vida, como la comida y la ropa, sino a buscar primero el Reino de Dios. Jesús utiliza ejemplos de la naturaleza, como los cuervos y los lirios, para mostrar cómo Dios cuida de sus creaciones y, por extensión, de sus hijos, quienes valen mucho más.
El pasaje enfatiza que el Padre celestial sabe que necesitamos estas cosas, y que si buscamos su reino, todo lo demás nos será añadido.