Trata sobre la necesidad de estar preparados para la venida del Hijo del Hombre, que será inesperada. Jesús compara esta preparación con la parábola de un dueño de casa que no deja que su casa sea robada, y luego la del administrador fiel y prudente que, al contrario del siervo infiel que abusa de su poder, será recompensado. El pasaje concluye con la idea central de que a quien mucho se le ha dado, mucho se le exigirá.