Jesús critica la falta de discernimiento de la gente, que sabe predecir el tiempo observando el cielo pero no las señales de su propia época. Advierte que, así como es prudente llegar a un acuerdo con un adversario para evitar un castigo severo ante el juez, es necesario reconciliarse con Dios (o tomar la decisión correcta) antes de que llegue el juicio final, ya que de lo contrario, la condena será inevitable y se pagará hasta el último céntimo.