Narra las palabras de Jesús a sus discípulos: "No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí". Jesús les asegura que en la casa de su Padre hay muchas moradas, y que se va a preparar un lugar para ellos. Al final, Jesús declara: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí".