Relata la parábola del administrador astuto. Un hombre rico despide a su mayordomo por malgastar sus bienes, pero antes le pide cuentas. Ante la perspectiva de perder su puesto, el mayordomo reduce las deudas de los deudores del rico para asegurarse su hospitalidad futura. El rico elogia la sagacidad del administrador, concluyendo que los "hijos de este mundo" son más astutos en sus tratos que los "hijos de la luz".