Jesús advierte contra el acto de hacer tropezar a los demás, enfatizando que es mejor sufrir un gran daño que causar el pecado a otro. Insta a reprender a un hermano que peca, pero a perdonarlo si se arrepiente, incluso si peca múltiples veces en un día. Ante esto, los apóstoles piden a Jesús: "¡Auméntanos la fe!". Jesús responde que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, podrían ordenar a un árbol que se despegara y se plantara en el mar, y este obedecería.