Jesús se aparece a sus discípulos, quienes lo reconocen con incredulidad y miedo al principio. Jesús les muestra sus manos y pies para demostrar que tiene carne y huesos, y come pescado asado delante de ellos para convencerlos. Luego, abre su entendimiento para que comprendan las Escrituras, explicándoles que el Mesías debía sufrir y resucitar, y que la predicación de la conversión y el perdón comenzaría en Jerusalén y se extendería a todas las naciones